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No tenemos clara la hora exacta de partida desde Santiago, pero sí sabemos que a las 3:20 de la tarde nos dirigíamos rumbo al Sur.
El sol nos pegaba con toda su fuerza, paramos dos veces a comer y llegamos finalmente a nuestro destino a las 2 de la mañana, cansados pero contentos.
El lugar donde dormimos la primera noche, superó todas nuestras expectativas, las cabañas “El Faro”no eran tan rústicas como alguna vez pensamos. Eran pequeñas casitas blancas, pretenciosas de ofrecer comodidades a orillas de un lago, rodeadas de variados verdes, fue grato y sorprendente.
Basta de descanso. Partimos rumbo a nuestro segundo destino, “Laguna del Barco”. Con el camión hicimos un largo trayecto, por un camino serpenteante, subidas, bajadas, curvas, montañas, blancos volcanes, piedras sueltas, riachuelos, sembradíos, araucarias, una curva, otra curva y otra curva más... hasta que bajaron las bicicletas, todo a punto y a pedalear.
El calor, el polvo, las piedras sueltas y la infinidad de subidas, no fueron capaces de opacar el placer de montar bicicleta en un duro trayecto.
A pocos metros de la llegada a nuestro campamento, nos refrescamos en una correntosa vertiente, volvimos a la infancia, habíamos hecho la travesura de mojarnos con ropa. Que delicia sentir la intensa frescura del agua sobre la piel sudorosa. Misión cumplida, logramos el primer trayecto.
Almuerzo reponedor, instalación del campamento, caminata orillando la laguna, un aperitivo, una comida sabrosa y bien conversada...
El nuevo día nos recibió con un cielo celeste intenso, el sol brillando con fuerza, se sentía que el calor iba ha ser el dueño de la tarde. Nuestra caminata a la Laguna de las Totoras, fue por momentos insistentemente acompañada por los tábanos, no dejaron de revolotear, desesperar y pararse sobre cada uno de los participantes. Las araucarias mostraron su imponente elegancia y distinción, nos acompañaron gran parte del camino. Los niños demostraron que aunque tengan piernas cortitas, tienen una gran resistencia al caminar.
El polvo pegado al cuerpo, quedó en el lago antes de almorzar. Gracias al paseo en bote, pudimos sacarnos fotos en la islita del lago.
Ultimo día en el campamento, ordenar, guardar y desarmar carpas. Comenzó el descenso, por momentos se hizo difícil, las bajadas muy pronunciadas con piedras sueltas y las subidas empinadas, exigentes, el corazón se acelera, la respiración también. Seguimos decididos a avanzar lo que más se pueda.
Arriba del camión, regresando a las cabañas, se pudo recapitular lo que fue el viaje, nace dar las gracias a Loreto, Tamara, Natales y Pablo, que con su dedicación, nos hicieron pasar unos inolvidables días. Para el resto del grupo, Alfredo, Cecilia, Carola, Pablo, Rita, Luis, Felipe, Denisse, José Pablo y Santiago, gracias a cada uno por sus aportes.
Lo que sí tenemos claro, como dicen en Pared Sur, fuimos el mejor grupo!!!!
XV
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