El 15 de febrero de 2003 comenzamos lo que sería una hermosa aventura en varios sentidos:
La aventura de conocernos, la de compartir una semana en condiciones "especiales", y la de recorrer 500 kms pedaleando por caminos de ripio en el extremo del mundo.
Mi balance personal es que esta aventura superó con mucho mis mejores expectativas y por ello les estoy agradecidos a todos y cada uno de ustedes que lo hicieron posible.
Creo que si esta alegría y satisfacción me la guardara sólo para mi, no sólo sería egoísta, sino que restaría mucho a esa satisfacción y alegría.
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